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PISA 2025: ¿qué podemos hacer ahora desde las escuelas?

Más allá de las notas, ¿qué podemos hacer?

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Los resultados de PISA 2025 vuelven a poner sobre la mesa algunos retos del sistema educativo español, pero también muestran fortalezas del alumnado. Más allá de las puntuaciones, los datos ofrecen pistas sobre aspectos como el sentimiento de pertenencia, la forma de aprender o el uso de la tecnología. A partir de estos resultados, repasamos algunos de los retos a los que se enfrentan los centros y qué pueden hacer para acompañar mejor al alumnado y favorecer su aprendizaje. 

PISA 2025: qué es y cuáles han sido los resultados en España

En las últimas semanas, hay un tema que ha acaparado titulares en medios de todo el mundo: los resultados de PISA 2025. Pero ¿qué es exactamente PISA? 

El informe PISA (Programme for International Student Assessment) de la OCDE evalúa cada tres años las competencias del alumnado de 15 años en distintos países. Su objetivo es medir cuánto saben los estudiantes, pero también analizar cómo pueden aplicar sus conocimientos y habilidades a situaciones de la vida real. 

En PISA 2025 participaron 91 países y economías. En España, la evaluación contó con casi 30.000 estudiantes de más de 900 centros educativos y analizó su rendimiento en matemáticas, lectura y ciencias, además de incorporar por primera vez la evaluación de la resolución de problemas computacionales. 

Los resultados publicados en septiembrede 2026 dibujan una realidad que sigue la tendencia de los últimos años. En España, el rendimiento medio se sitúa por debajo de la media de la OCDE en las tres áreas evaluadas: matemáticas, lectura y ciencias. Además, respecto a 2022, los resultados han descendido en matemáticas y lectura, mientras que en ciencias se mantienen en niveles similares. 

Pero, más allá de las puntuaciones, ¿qué nos dicen realmente los datos? ¿Y qué podemos hacer desde las escuelas? Es lo que analizaremos a continuación. Pista: la fotografía no es solamente negativa.


Imagen de Magnific


No todo son malas noticias: ¿qué nos dicen los datos sobre nuestro alumnado?

Los resultados de PISA 2025 plantean algunos retos importantes para el sistema educativo en España, pero más allá de la fotografía inicial, el informe también recoge algunos indicadores positivos que vale la pena destacar.

Un fuerte sentimiento de pertenencia a la escuela

Uno de los datos más destacados es el sentimiento de pertenencia del alumnado. Sentirse incluido, aceptado y conectado con los demás está relacionado con los resultados de aprendizaje. Según PISA 2025, en España, el 90 % del alumnado afirma sentir que pertenece a su centro educativo, frente al 76 % de media en los países de la OCDE. España se encuentra entre los sistemas educativos con un mayor porcentaje de alumnado que afirma sentir que pertenece a su centro. 

Este dato resulta especialmente relevante porque nos recuerda que el rendimiento académico no es el único indicador que nos habla de cómo funciona un entorno educativo. Sentirse parte de la escuela, contar con un entorno en el que sentirse incluido y conectado con los demás también forma parte de la experiencia de aprendizaje. 

Eso sí, el dato también muestra que no todos los alumnos viven esta experiencia de la misma manera: las chicas manifiestan un sentimiento de pertenencia menor que los chicos, y el alumnado socioeconómicamente desfavorecido también presenta niveles inferiores a los de sus compañeros con una situación más favorable. 

Un alumnado que sabe pedir ayuda

Otro aspecto interesante para destacar se relaciona con cómo los estudiantes afrontan su propio aprendizaje. Según el informe de PISA 2025, en España, el 78 % del alumnado afirma que pide ayuda a sus profesores cuando la necesita y el 84 % recurre a sus compañeros cuando no entiende algo. Además, el 62 % dice que se hace preguntas sobre el material para comprobar si lo ha entendido y el 43 % señala que planifica su forma de estudiar con frecuencia. 

Más allá de las cifras, estos resultados apuntan a algo importante: aprender también implica saber reconocer cuándo necesitamos ayuda y ser capaces de buscarla

Aquí hay una oportunidad para los centros: seguir desarrollando la autonomía del alumnado no significa que tenga que aprender solo, sino ayudarle a identificar sus necesidades, utilizar los recursos disponibles y participar activamente en su propio aprendizaje. 

Competencias para resolver problemas en un mundo digital

PISA 2025 también incorpora por primera vez la evaluación de la resolución de problemas computacionales, una competencia que es cada vez más relevante en un contexto educativo y profesional marcado por la tecnología.

En este ámbito, España obtiene un rendimiento cercano a la media de la OCDE, lo cual es un dato interesante porque muestra que la fotografía educativa no es uniforme. El alumnado puede presentar dificultades en determinadas áreas y, al mismo tiempo, desarrollar fortalezas en otras competencias que serán importantes para su futuro.

Imagen de Magnific

De los resultados a la acción: ¿qué podemos hacer desde las escuelas?

Los resultados de PISA ponen sobre la mesa retos que afectan al conjunto del sistema educativo y que, por tanto, no pueden resolverse únicamente desde las escuelas. Las políticas educativas, los recursos disponibles, las condiciones sociales y económicas o el propio entorno familiar también tienen un papel importante en el aprendizaje del alumnado.

Aun así, los centros educativos son uno de los espacios que contribuyen a acompañar mejor al alumnado y favorecer su aprendizaje. Desde esta perspectiva, hay varios ámbitos en los que los centros pueden seguir avanzando.

Convertir la tecnología y la IA en herramientas para aprender

Los resultados de PISA 2025 indican claramente que los estudiantes están expuestos tanto a la tecnología como a la IA en su día a día. Los datos muestran que la tecnología puede ser una oportunidad para el aprendizaje, pero también plantea nuevos retos, especialmente cuando se utiliza sin un propósito educativo claro. 

En España, el 29 % del alumnado afirma que sus compañeros se distraen frecuentemente por el uso de dispositivos digitales durante las clases de ciencias. Además, tienen este tipo de distracciones obtienen, de media, peores resultados en ciencias (aunque estos datos muestran una asociación y no permiten establecer que el uso de dispositivos sea la causa de ese menor rendimiento). 

El caso de la inteligencia artificial es similar. Su uso ya está bastante extendido entre los estudiantes: el 54 % del alumnado español afirma utilizar herramientas de IA al menos una vez por semana para ayudarle a aprender. Entre sus usos más habituales están investigar inicialmente sobre un tema, resumir textos o redactar trabajos. 

¿Qué se puede hacer desde las escuelas ante este escenario? 

Los datos muestran que el alumnado ya usa la tecnología y la inteligencia artificial, por lo que el reto recae en enseñar al alumnado a utilizarlas de forma responsable y con un propósito educativo. 

Esto implica, por ejemplo, plantear el uso de la inteligencia artificial para proporcionar apoyo, pero no para sustituir el proceso de aprendizaje. También supone enseñarles a contrastar la información que reciben, identificar posibles errores y desarrollar un pensamiento crítico frente a las respuestas generadas por la IA. 

Las escuelas pueden establecer criterios claros sobre el uso de estas herramientas y acompañar tanto al alumnado como al profesorado en su incorporación, para hacer de ellas un uso responsable y crítico. 

Herramientas como Seven AI ayudan en este proceso de ofrecer apoyo a estudiantes y docentes, sin sustituir lo que es propiamente humano: aprender y enseñar. 

Reforzar el vínculo entre escuela y familia

El aprendizaje no ocurre únicamente dentro del aula. Y es que la familia también tiene un papel importante en cómo los alumnos viven su experiencia educativa y en el acompañamiento que reciben durante su etapa escolar. 

Sin embargo, los datos de PISA 2025 muestran que esta relación puede estar perdiendo intensidad. En España, el porcentaje de estudiantes que afirma que sus padres o tutores les preguntan al menos una vez por semana qué han hecho en la escuela ha bajado del 77 % en 2022 al 69 % en 2025. También ha disminuido, del 60 % al 50 %, el porcentaje de alumnos que habla semanalmente con su familia sobre problemas que puede tener en la escuela. 

Son datos que nos llevan a reflexionar sobre cómo podemos seguir acercando la escuela a las familias. No se trata de aumentar la cantidad de comunicaciones, sino de conseguir que sean más útiles, cercanas y significativas

Desde los centros, facilitar canales de comunicación sencillos puede ayudar a que las familias conozcan mejor cómo evoluciona el alumno, no solo cuando llegan las notas o aparece un problema. Compartir información sobre su día a día, detectar posibles dificultades a tiempo o mantener un contacto más fluido puede contribuir a que escuela y familia trabajen en la misma dirección.

Crear las condiciones necesarias para aprender

El informe de PISA 2025 también ha puesto de relieve que los centros españoles siguen encontrando algunas dificultades relacionadas con los recursos. La falta de docentes y personal de apoyo, así como determinadas carencias de materiales e infraestructuras, aparecen entre los obstáculos señalados por los equipos directivos.

Esto no significa que los recursos expliquen por sí solos los resultados académicos, pero sí nos recuerda que mejorar el aprendizaje también pasa por cuidar las condiciones en las que se desarrolla.

No todos estos factores están en manos de las escuelas. Sin embargo, sí hay aspectos sobre los que se puede actuar: mejorar la coordinación entre equipos, simplificar procesos, aprovechar mejor la información disponible o reducir tareas que consumen tiempo y que pueden gestionarse de una forma más eficiente.

Porque, al final, también se trata de esto: facilitar el trabajo de quienes están cada día en el aula para que puedan dedicar más tiempo a lo que realmente importa: acompañar a sus alumnos y ayudarles a aprender.

Las soluciones de Seven Education (con Educamos y Additio App en España y Latinoamérica) brindan apoyo en facilitar el trabajo de equipos directivos y docentes, cada día.

A la espera de los resultados de lengua extranjera

El análisis y el debate no terminan aquí. El 6 de abril de 2027 se publicarán los resultados de la evaluación de lengua extranjera, que permitirán completar la fotografía de PISA 2025 y seguir reflexionando sobre los retos y oportunidades de mejora para los centros educativos.

Fuentes

OECD (2026), PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students, PISA, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/73451bc5-en

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